
Equipo de HBR/Mike Holford/Unsplash
Resumen.
La confianza en una visión concreta del futuro es la base de la inversión a largo plazo. Se adquiere un bono a 30 años cuando se cree en la solvencia del emisor. Se dedica una década a formarse como radiólogo porque se cree que se obtendrá una remuneración acorde con los conocimientos adquiridos con esfuerzo a lo largo de toda la carrera profesional. Se invierte en una empresa de software cuando se tiene la certeza de que generará ingresos recurrentes durante muchos años.