
Resumen.
La mayoría de nosotros queremos sentirnos recompensados y reconocidos por un trabajo bien hecho. Y la mayoría de los empresarios quieren incentivar a sus trabajadores para que rindan bien y se mantengan comprometidos. Aunque estas dos cosas deberían estar en consonancia, lamentablemente los empleadores no siempre aciertan. Una cena de equipo puede ser la culminación divertida de un proyecto de grupo, o puede parecer un suplente frustrante si se esperaba una recompensa monetaria. En el lado opuesto, una bonificación en metálico que aparece silenciosamente en su bandeja de entrada puede resultarle extraña si esperaba un reconocimiento público por un logro laboral heroico. Sin embargo, algunas personas preferirían decir que están enfermas antes que ponerse delante de sus colegas para recibir un premio.