Resumen.
Hace treinta años, dos educadores húngaros, László y Klara Polgár, decidieron desafiar la suposición popular de que las mujeres no triunfan en áreas que requieren un pensamiento espacial, como el ajedrez. Querían hacer una observación sobre el poder de la educación. Los Polgárs educaron en casa a sus tres hijas y, como parte de su educación, las niñas empezaron a jugar al ajedrez con sus padres a una edad muy temprana. Su entrenamiento sistemático y su práctica diaria dieron sus frutos. Para el año 2000, las tres hijas estaban entre las diez mejores jugadoras del mundo. La más joven, Judit, se convirtió en gran maestro a los 15 años, batiendo por un mes el récord anterior de la persona más joven en conseguir ese título, que ostentaba Bobby Fischer. Hoy Judit es una de las mejores jugadoras del mundo y ha derrotado a casi todos los mejores jugadores masculinos.