Resumen.
Hace poco me he dado cuenta de que la preferencia de los consumidores por las marcas reconocidas es similar a lo que los conductistas animales llaman neofobia: evitar lo nuevo. La respuesta neófoba puede ser poderosa, más de lo que los directivos ya imaginan. Las investigaciones muestran que los clientes pueden preferir una marca reconocida aunque tenga defectos evidentes, incluso si, en determinadas circunstancias, es peligrosa.