Resumen.
¿Qué es más raro que una lealtad imperecedera? Al parecer, un programa de fidelización imperecedero. En los últimos años, hemos visto a empresas de todo tipo acabar con los programas que habían diseñado para inspirar una mayor fidelidad en las filas de los clientes. Subway, la cadena de restaurantes, eliminó sus tarjetas Sub Club, que permitían a los comensales ganar un sándwich gratis tras comprar ocho. En Australia, los supermercados Coles eliminaron gradualmente un programa que premiaba a los propietarios de las acciones de la empresa con descuentos en productos que oscilaban entre el 3 y el 7,5%. El fenómeno online eBay suspendió discretamente su programa Anything Points para clientes estadounidenses. Al parecer, Target no dio en el blanco con su enfoque innovador que incluía tarjetas de crédito «inteligentes». American Airlines y America Online abandonaron su programa conjunto de fidelización de clientes. La lista continúa. A pesar de que los programas de fidelización se lanzan a diestra y siniestra, muchos se están arruinando y no con un sentido de misión cumplida.