Desde el susto del año 2000, las juntas directivas están cada vez más nerviosas por la dependencia empresarial de la tecnología de la información. Desde entonces, las caídas de los ordenadores, los ataques de denegación de servicio, las presiones competitivas y la necesidad de automatizar el cumplimiento de las normas gubernamentales han aumentado la sensibilidad de la junta directiva ante los riesgos de TI. Lamentablemente, la mayoría de las juntas directivas permanecen prácticamente en la oscuridad en lo que respecta al gasto y la estrategia de TI. A pesar de que los activos de información corporativa pueden representar más del 50% de los gastos de capital, la mayoría de los consejos de administración siguen el modo predeterminado de aplicar un conjunto de normas tácitas o explícitas elaboradas a partir de las mejores prácticas de otras firmas. Pocos entienden el grado total de su dependencia operativa de los sistemas informáticos o hasta qué punto la TI desempeña un papel en la configuración de las estrategias de sus empresas.