Todo el que echa un vistazo a un periódico sabe que el mundo de la venta minorista es brutalmente competitivo. La caída de Montgomery Ward en el ámbito de las tiendas físicas, así como las dificultades de los juguetes electrónicos en Internet (por elegir solo dos ejemplos recientes), dejan claro que ningún minorista puede darse el lujo de caer en la autocomplacencia debido a los éxitos anteriores o a las predicciones optimistas sobre el futuro del comercio.