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Cómo gestionar a los directores difíciles

Elke Vogelsang

Resumen.   

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Esto ocurre en todas las salas de juntas. Tras varias horas de una reunión maratoniana, aún no se ha iniciado el debate sobre los temas estratégicos fundamentales, y hay un consejero que no deja de dar vueltas a una cuestión menor que a nadie más le parece relevante. A medida que avanza el debate, ese mismo consejero se opone a todas las ideas. El impulso se estanca, la atención se dispersa, la energía se disipa y la frustración va en aumento. El buen gobierno se vuelve más difícil de lo que debería ser.

A version of this article appeared in the Mayo-Junio 2026 issue of Harvard Business Review.

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