
Marcel Koehler/Stocksy
Resumen.
Las personas y las empresas inteligentes caen en una trampa habitual en lo que respecta a la IA: la falsa creencia de que añadir una capa de IA a sus procesos actuales ocultará, en lugar de revelar, una multitud de errores del pasado. Aunque saben perfectamente que «si entran datos erróneos, salen datos erróneos», se imaginan inmunes a los errores, las alucinaciones y la insatisfacción de los clientes. Creen que sus datos son mejores que la media, a pesar de la escasa inversión, o que la intervención humana resolverá cualquier problema que surja más adelante.