
Eric Thayer/Getty Images
Resumen.
Durante décadas, las empresas han estado atrapadas en un ciclo de cambios dolorosos y episódicos, lanzando proyectos de reingeniería a gran escala e invirtiendo en nuevos sistemas de IT, solo para descubrir que el metabolismo fundamental de sus organizaciones sigue siendo lento. Los enormes costes de transacción —la fricción que supone coordinar a las personas, gestionar la información y armonizar trabajos complejos— han hecho que una transformación profunda y continua resulte prohibitivamente cara y arriesgada.