
Paul Linse/Getty Images
Resumen.
Las estrategias corporativas suelen redactarse con la mejor de las intenciones. Los líderes quieren inspirar, motivar y alinear. Sin embargo, con demasiada frecuencia, el lenguaje de la estrategia, lleno de abstracciones como «innovación», «excelencia» y «agilidad», se convierte más en una niebla que en un combustible. En lugar de aclarar el camino a seguir, las mismas palabras destinadas a unificar a los equipos siembran malinterpretaciones, confusión y desviaciones.