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Resumen.
Uno de nuestros clientes, el CEO de una empresa energética que cotiza en bolsa con un valor de 2.000 millones de dólares, se enfrentaba a un serio desafío. Las nuevas tecnologías estaban reconfigurando el mercado y los competidores se adelantaban en la captación de clientes. Aunque el equipo ejecutivo ya estaba rehaciendo las operaciones y las prioridades tecnológicas, muchas de las decisiones requerían inversiones a largo plazo y una voluntad de asumir riesgos calculados que sólo el consejo podía aprobar. Sin embargo, el consejo permaneció en gran medida pasivo, sin ofrecer ni una dirección estratégica clara ni la orientación audaz y con visión de futuro necesaria para reposicionar la empresa.