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Resumen.
El coaching ejecutivo es increíblemente valioso para los líderes, pero puede ser difícil acceder a él en el momento en que más lo necesitan. Tomemos como ejemplo a un cliente mío, "Simon", un ejecutivo capaz y recién ascendido en una empresa de consultoría, que acudió a sus líderes en busca de apoyo cuando una recesión del mercado golpeó a la empresa. Le habían prometido coaching, pero la empresa retiró la financiación para ello justo cuando sus retos se multiplicaban: Necesitaba una estrategia de ventas actualizada y había heredado un equipo desmotivado que se enfrentaba al riesgo de despido y se vio abocado a sortear el tumulto él solo, precisamente en el momento en que más había en juego.