
Resumen.
En todas las organizaciones, los trabajadores de alto rendimiento son la fuerza motriz detrás de la innovación, la productividad y la excelencia. Superan constantemente las expectativas, superan los límites e inspiran a quienes les rodean. Sin embargo, a pesar de su importancia crítica para la misión y los resultados de una organización, a menudo se pasa por alto a los empleados de alto rendimiento, que suelen ser un 400% más productivos que un empleado medio (y hasta un 800% más productivos en ocupaciones de gran complejidad, como los desarrolladores de software). En su lugar, los directivos se centran en los trabajadores de bajo rendimiento que exigen una intervención inmediata. Esta atención desequilibrada resulta costosa, ya que conduce a la falta de compromiso, a la frustración y, en última instancia, a la pérdida de los mejores talentos.