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Resumen.
Ser panelista ofrece ventajas que van más allá del aplauso apreciativo del público. Es una oportunidad para mostrar su experiencia, establecer contactos con su comunidad profesional, contribuir al diálogo del sector y forjarse una reputación como líder de opinión. Si su actuación es buena, sus colegas pueden empezar a verle como un recurso al que acudir sobre el tema de debate. La exposición positiva puede ayudarle a atraer a posibles compañeros de equipo y, dependiendo de su campo, a clientes o socios.