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Resumen.
Irene era el tipo de empleada con el que soñaban todos los directivos. Trabajadora y dedicada, sobresalía en su papel de jefa de proyecto. Su naturaleza concienzuda significaba que las tareas se hacían a tiempo y que se tenía en cuenta cada detalle. Su habilidad para detectar y navegar por los matices era inestimable en el entorno matricial de la organización. Muchos incluso bromeaban diciendo que Irene era el "latido" del equipo, a la que todos acudían en busca de compasión, atención y apoyo moral.