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Resumen.
Ya estamos otra vez. Los bancos deberían tener la mejor gestión de riesgos. Pero cualesquiera que fueran las salvaguardias no impidieron que el Silicon Valley Bank quebrara, destruyera más de 40.000 millones de dólares en valor para los accionistas y obligara a una intervención gubernamental sin precedentes para proteger a los depositantes.