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Cavar, tender puentes, actuar colectivamente

Paul Wearing

Resumen.   

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Cuando Margaret Mitchell, una mujer blanca, pidió a Timnit Gebru, una mujer negra, que se uniera al equipo de IA ética de Google, Gebru no supo qué decir. Aunque se sentía halagada e intrigada, era consciente de la falta de diversidad racial y de género de Google. Sus amigos le habían advertido de que el entorno podría resultar hostil para una mujer de color. En 2018, el año en que fue contratada, los empleados negros sólo representaban el 2,6% de la plantilla estadounidense de Google. Pero Mitchell convenció a Gebru de que si se mantenían unidas, podrían lograr un cambio real en la organización. Sin embargo, poco después, dicen las mujeres, ambas fueron testigos de pautas racistas y sexistas en la empresa. En respuesta, se pusieron en contacto individualmente con personas de la empresa para empujarlas a pensar de forma más ética y equitativa. Intentaron indagar por qué existían estos problemas en Google y tender puentes con sus colegas para promulgar un cambio positivo. Afirman que sus esfuerzos se encontraron con una fuerte oposición por parte de los ejecutivos de Google.

A version of this article appeared in the Septiembre-Octubre 2022 issue of Harvard Business Review.

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