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Resumen.
Tradicionalmente, las start-up han recurrido a tres fuentes principales de financiación: las empresas de capital riesgo (CV), los inversores ángeles y las oficinas familiares. Pero en los últimos años, una cuarta opción se ha hecho cada vez más popular: los fondos de capital riesgo corporativo, o CVC. Entre 2010 y 2020, el número de CVC se multiplicó por más de seis, hasta superar los 4.000, y estos CVC firmaron más de 2.000 operaciones por valor de 79.000 millones de dólares en el primer semestre de 2021, superando todas las cifras anuales anteriores.