
Audrey Shtecinjo/Stocksy
Resumen.
"Estamos pagando al tipo que corta la fruta 19 dólares la hora", se quejaba el CFO de un importante productor agrícola con el que hablé recientemente. Casi a diario hablo con un ejecutivo que me cuenta cómo uno de los miembros de su equipo recibió un tremendo aumento de sueldo para abandonar el barco. El problema con esas historias es que a todo el mundo le gusta hablar de ese único ejemplo que capta la atención de los demás. Y si todo lo que oye son historias de ese tipo durante un tiempo, acaba creyendo que esos aumentos salariales son la norma, no la excepción.