
Jennifer Tapias Derch
Los estadounidenses tienen una obsesión con los fundadores de empresas y con lo que les distingue. ¿Es la visión, el empuje o la perspicacia lo que les ayuda a poner patas arriba las industrias y conjurar miles de millones de dólares? ¿Es por cómo dirigen las reuniones o toman las decisiones? ¿Es porque comen vegano, se duchan con agua fría y meditan? Los fundadores ocupan un espacio cultural que combina celebridad, gurú, excéntrico futurista y, ocasionalmente, villano de cómic.