
Rosa Wong
Resumen.
Sabemos que el éxito en el trabajo depende de ser -y de que le vean- tantocompetente como simpático. Necesita que la gente se fije en su crecimiento y sus logros al tiempo que disfruta de su compañía. Pero esto le pone en un aprieto. Si llama la atención sobre el valor que ha creado -para asegurarse de que sus jefes y compañeros lo reconocen- corre el riesgo de parecer un autopromocionador desvergonzado. Por no hablar de la sensación de "asco" que muchos de nosotros tenemos cuando nos autopromocionamos (exceptuando a los narcisistas).