
Resumen.
Las insurrecciones supremacistas blancas son malas para los negocios. Muchos de los líderes empresariales más poderosos del mundo lo entienden y condenaron rápidamente a la turba pro-Donald Trump que intentó anular las elecciones asaltando el Capitolio estadounidense el 6 de enero. El editor de Forbes dijo que noconfiará en las empresas que contraten a antiguos miembros de la administración que promovieron las mentiras de Trump. El ex jefe de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, comparó el apoyo empresarial a Trump con el de las empresas que secundaron el ascenso del Tercer Reich. El consejo editorial del Wall Street Journal pidió ladimisión de Trump, y empresas tecnológicas, como Twitter, Facebook y Pinterest, prohibieron o limitaron al ex presidente por incitar a la violencia.