Para construir una tecnología más inclusiva, cambie su proceso de diseño

Resumen.
En tecnología, el sesgo inherente puede ser difícil de erradicar. Nuestra tecnología tiende a reflejar a las personas que la crean: sus perspectivas y experiencias conforman la forma en que se diseñan los productos. Ya se trate de una ciudad inteligente o de un altavoz inteligente, los sistemas que sustentan nuestras vidas son la suma de las decisiones de los diseñadores; la desigualdad y la exclusión son a menudo las consecuencias involuntarias de esas elecciones. Para hacer frente a esto, organizaciones, expertos y reguladores han trabajado para que la tecnología sea más accesible para las personas con diferentes capacidades físicas y cognitivas; la industria de la IT ha dado escasos pasos para diversificar su mano de obra. Pero los productos y servicios tecnológicos siguen estando construidos en gran medida por una estrecha franja de la sociedad, y eso se nota: desde los prejuicios raciales en la inteligencia artificial hasta el acoso a negros, indígenas y personas de color, así como a las minorías de género en los espacios digitales, la tecnología suele exacerbar la exclusión.