SKIP TO CONTENT

El CEO de Cabot Creamery habla sobre cómo superar los criterios de sostenibilidad

Oliver Parini

Resumen.   

Aviso: Traducido con el uso de inteligencia artificial; puede contener errores. Participe en esta encuesta para hacernos llegar sus comentarios y obtenga información en las preguntas frecuentes.
Read in English

Hace una década, cuando oí por primera vez el término "B Corp" -una designación para las empresas que se comprometen a perseguir no sólo beneficios sino también un propósito- me mostré escéptico. Por aquel entonces, yo era CFO de Cabot Creamery, una de las mayores cooperativas lácteas de Estados Unidos, y me rondaban por la cabeza muchas preguntas: ¿Era una certificación más, como el sello de la leche Real y el sello Real Vermont que ya habíamos obtenido? ¿Les importaría realmente esta nueva etiqueta a los clientes que compraban nuestro queso y otros productos? ¿Qué tipo de carga supondría para nuestros granjeros, que, debido a nuestra estructura cooperativa, eran también nuestros accionistas? ¿Cuánto trabajo crearía para los empleados? ¿Cuánto nos costaría -por adelantado y anualmente? ¿Y por qué demonios se llamaba una B Corp cuando podría ser una A? Eso hacía que todo sonara de segunda categoría.

A version of this article appeared in the Mayo-Junio 2020 issue of Harvard Business Review.

Partner Center