
Resumen.
El salto. Ese momento estimulante en el que tiene una idea de negocio, pero comprometerse a tiempo completo significa asumir riesgos importantes. Poner en marcha una start-up puede dejarle vulnerable -emocional y financieramente-, especialmente para quienes carecen de una red de seguridad. Y, en esta época inquietante de crisis COVID-19, hay que tener en cuenta que las condiciones económicas pueden no ser favorables para quienes intentan financiar su negocio o hacer la transición desde un empleo a tiempo completo. Al mismo tiempo, muchos se están viendo obligados a abandonar sus puestos de trabajo en estos momentos, por lo que quizá no haya un momento como el presente. Pero en cualquier clima, si no da el salto, puede que sus sueños de autonomía nunca se cumplan. Puede que ahora, más que nunca, necesitemos más espíritus emprendedores.