
Dornith Doherty | Cortesía de la Galería Holly Johnson
Resumen.
Hay algo esencial e intangible en las start-ups: una energía, un alma. Los fundadores de la empresa sienten su presencia. También lo hacen los primeros empleados y clientes. Inspira a la gente a aportar su talento, dinero y entusiasmo y fomenta un sentido de conexión profunda y propósito mutuo. Mientras persista este espíritu, el compromiso es alto y las start-ups se mantienen ágiles e innovadoras, estimulando el crecimiento. Pero cuando desaparece, las empresas pueden tambalearse y todo el mundo percibe la pérdida: algo especial ha desaparecido.