
Personal de HBR/Carmen Martínez Torrón/Getty Images
Resumen.
Cuando estaba en el instituto, el fútbol era mi vida. Era una de las porteras del equipo estatal de California, que también formaba parte del Programa de Desarrollo Olímpico, y conocía el peso de mi papel. Mi capacidad para bloquear un gol podía hacer o deshacer el partido. Y por muy segura que estuviera de mi habilidad, la presencia del seleccionador nacional en uno de mis partidos bastó para hacerme caer en picado. Le vi observándome. Me puse tensa. Fallé el gol que decidía el partido.