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Los minoristas están desaprovechando sus armas más potentes

Stephen Wilkes   

Resumen.   

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Mientras luchan por sobrevivir en la era de las compras en línea, las Tiendas físicas están recurriendo a una vieja estrategia: recortar gastos en trabajadores. En el segmento estadounidense de los grandes almacenes, por ejemplo, el número de empleados por tienda ha caído más de un 10% en la última década, mientras que los salarios por empleado han descendido un 4%. Y las nóminas no son lo único que se recorta: Los presupuestos de formación también se han recortado. Una encuesta realizada por Axonify, un proveedor de software de formación, descubrió que casi un tercio de los asociados de las tiendas minoristas no reciben formación formal, el déficit más alto de todas las industrias encuestadas. La falta de personal en las tiendas y de formación de los trabajadores nunca fue una buena idea, pero es especialmente mala ahora, porque elimina la mayor ventaja que tienen las tiendas tradicionales sobre los minoristas electrónicos: una persona en vivo con la que un cliente puede hablar cara a cara.

A version of this article appeared in the Enero-Febrero 2019 issue of Harvard Business Review.

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