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Resumen.
Es sábado, y una directora de operaciones que la semana pasada negoció un acuerdo multimillonario para una flota de vehículos para su empresa se siente bastante bien. Para recompensarse, está comprando un coche deportivo descapotable para disfrutarlo los fines de semana. Seguro que el cálculo precio-valor que hace para una compra personal divertida es diferente del que hizo cuando negociaba en el trabajo, ¿verdad?