A los universitarios que se especializan en humanidades siempre les hacen una pregunta determinada. Se la hacen tan a menudo -y tanta gente- que debería venir impresa en sus diplomas. Esa pregunta, formulada por amigos, orientadores profesionales y familiares, es "¿Qué piensa hacer con su licenciatura?". Pero bien podría ser "¿Para qué sirven las humanidades?".