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Estudio de caso: ¿Cuánto debe agitar las cosas un nuevo CEO?

Isla Sam
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Sena Aslan, CEO de FDM Turquía, deseaba que el trayecto desde el aeropuerto de Ankara hasta la mayor sucursal del banco fuera un poco más largo. Había hecho de las visitas sobre el terreno un sello distintivo de su breve mandato al frente de la empresa, porque le ayudaban a ver cómo los empleados de primera línea estaban capeando los cambios que ella había estado encabezando en todo el banco. También las utilizaba para buscar talentos, vigilando a los jóvenes directivos listos para ascender a puestos de mayor responsabilidad y quizás trasladarse a la sede central. Pero esta vez Sena no hacía el viaje sola. Sophie Renou, su vieja amiga y mentora y miembro del consejo de administración de la compañía madre francesa de FDM Turquía, iba en el coche con ella, y a las dos mujeres les habría venido bien mucho más que media hora para ponerse al día.

A version of this article appeared in the Enero-Febrero 2017 issue of Harvard Business Review.

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