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El efecto escándalo

Fredrik Broden
Fredrik Broden   

Resumen.   

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En septiembre de 2015 se descubrió que Volkswagen había ajustado intencionadamente los controles de sus motores diésel para falsear sus niveles de emisiones. Unos 11 millones de coches en todo el mundo tenían instalado el programa de "desactivación". Este descubrimiento provocó un desplome inmediato del precio de las acciones de Volkswagen; investigaciones gubernamentales en Norteamérica, Europa y Asia; la dimisión de su CEO y la suspensión de otros ejecutivos; la pérdida récord de la empresa en 2015; y una cuenta estimada en más de 19.000 millones de dólares para rectificar los problemas. El escándalo causó un daño incalculable a la marca Volkswagen. Imagine que es usted un ingeniero en México, o un ejecutivo de RRHH en Estados Unidos, o un experto en logística en Polonia. Trabajó para Volkswagen entre 2004 y 2008, antes incluso de que se implantaran los nuevos controles de emisiones, y nunca trabajó en las divisiones que crearon la programación engañosa. Últimamente no está contento en su trabajo actual y ha estado pensando en hacer un cambio. Su antigua asociación con VW no debería ser un problema, ¿verdad?

A version of this article appeared in the Septiembre 2016 issue of Harvard Business Review.

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