Cuando la política está tan caldeada como lo ha estado en EE.UU. este ciclo electoral, es difícil resistirse al deseo de hablar de lo que pasa con sus compañeros de trabajo. Pero, ¿es la oficina el lugar adecuado para discutir si es usted fan de Clinton o de Trump? ¿O si está contento y furioso por el Brexit? ¿Cuál es la forma más discreta de hacerlo? ¿Y qué debe hacer con el compañero de trabajo que no puede refrenar su entusiasmo y habla sin parar de política?