Estudio de caso: ¿A qué clientes debe escuchar este restaurante?
Rohit hacía malabarismos con huevos. Óvalos lisos y marrones, en una mano o en la otra durante una fracción de segundo, y luego arriba, arriba, arriba en el aire. Primero fueron tres, luego cuatro, después cinco -¿De dóndevienen? se preguntó-, pero siguió moviendo los brazos y haciendo los bucles, y la multitud que tenía delante le vitoreó. ¿Dónde estoy? ¿Quiénes son estas personas? Quería mirar a su alrededor pero sabía que no podía apartar los ojos de los huevos. Entonces, de repente, se transformaron en cosas diferentes: un muslo de pollo, un calabacín, un tomate, una patata y una bolsa de lentejas. Intentó seguir haciendo malabarismos, pero sus dedos resbalaron en la resbaladiza piel del pollo, lanzó las lentejas demasiado abajo y la patata demasiado arriba, y todo se vino al suelo. Miró hacia abajo, pero el desorden no era lo que esperaba. A su alrededor había huevos rotos -docenas de ellos- blancos y yemas rezumando a través de las cáscaras astilladas.