Tras una crisis, los reguladores y los directivos toman medidas, como es natural, para evitar que se repita. En 2002, después de que Enron y WorldCom sucumbieran a un fraude contable masivo, los legisladores estadounidenses aprobaron la Ley Sarbanes-Oxley, que otorgaba a directores y ejecutivos nuevas responsabilidades de supervisión. A raíz de la crisis financiera de 2008, muchos grandes bancos cambiaron sus modelos de negocio, y otras empresas implantaron sistemas para gestionar mejor los riesgos crediticios o eliminar la excesiva dependencia de los modelos matemáticos.