Va a toda velocidad hacia una meta cuando escucha sonidos que hacen que los frenos chirrían: «Los procedimientos no lo permiten». «Tardará meses en procesarse». «Envíe más formularios». O lo que es peor, solicita cooperación pero no recibe respuesta. Maldice a los pequeños burócratas por detener de golpe. Se pregunta si debería ofrecer favores o mover los hilos para que las cosas vuelvan a funcionar. Pero si recurre al amiguismo, perpetúa el problema: un círculo vicioso de impotencia que socava la eficacia de la organización.