Resumen.
Cuando Dick Fuld se hizo cargo de Lehman Brothers en 1994, heredó una cultura contenciosa. Los comerciantes y los banqueros de inversión no compartirían ideas y competían por los negocios, poniendo sus propios intereses por encima de los de la empresa en casi todos los casos. En palabras de Fuld, publicado en Conocimiento @Wharton en 2007, «Los primeros Lehman Brothers fueron un gran ejemplo de cómo no hacerlo. Se trataba de mí. Mi trabajo. Mi gente. Pague». Pero a mediados de la década de 1990, el sector de los servicios financieros había cambiado hacia un modelo de ventas integrado y un desprecio tan flagrante por el trabajo en equipo ya no voló. Prioridades de unidad y colaboración establecidas en la empresa, impulsándolas junto con los incentivos para los empleados. En el momento de su colapso, en 2008, se informa que Lehman tenía una de las culturas más sólidas de trabajo en equipo y lealtad de Wall Street. Como Fortuna había observado en abril de 2006: «Fuld ha convertido incongruentemente a Lehman en una de las firmas más armoniosas de Wall Street».