Resumen.
Las empresas maduras que intentan crecer mediante la entrada en nuevos negocios fracasan con mucha más frecuencia que no, como confirman numerosos estudios. Clayton Christensen estima que la tasa de fracasos supera el 90% y un estudio del Consejo de Estrategia Corporativa sugiere que podría llegar al 99%. No importa cómo se definan los términos (qué se puede llamar un nuevo negocio, qué se considera principal o no esencial y qué constituye éxito), la conclusión sigue siendo válida.