Los líderes empresariales no pueden lograr nada si sus empleados no prestan atención; para alcanzar los objetivos corporativos a corto y largo plazo, los líderes necesitan que su gente se centre de forma sostenida en esos objetivos. Y últimamente, la atención de mucha gente está vagando. Es fácil ver por qué. El sueño de Bill Gates de que tuviéramos toda la información que quisiéramos al alcance de la mano se ha hecho realidad con fuerza. Intranets, aplicaciones de software y portales arrojan continuamente tsunamis de información sobre nuestros escritorios. El directivo medio recibe más de 100 mensajes de voz y de correo electrónico al día. Ya sería bastante malo si toda esta información se arrojara a un público fijo, pero en muchas organizaciones, las plantillas son más escasas que nunca. Más información, menos personas: no es de extrañar que tantas empresas estén al borde de un agudo trastorno por déficit de atención.