A pesar de una década o más de reestructuraciones y reducciones de personal, muchas empresas estadounidenses aún no están preparadas para operar en la década de 1990. En una época en la que las tecnologías cambian rápidamente y ciclos de vida de los productos cada vez más cortos, el desarrollo de los productos suele avanzar a un ritmo vertiginoso. En la era del cliente, la gestión logística de los pedidos tiene altas tasas de error y las consultas de los clientes permanecen sin respuesta durante semanas. En un período en el que la utilización de los activos es fundamental, los niveles de inventario superan muchos meses de demanda.